jueves, 7 de julio de 2011

El mes que viene voy a dar clases de tai chi.


Estoy avisando para buscarme alumnos, recuperar algunos, contactar con nuevos, y formar un grupo majo de personas que quieran hacer un poco de entrenamiento físico acorde con las posibilidades de cada cual.
Me propongo trabajar corrección postural, voy a empezar por ahí, como siempre; nos hace mucha falta, hay demasiados hombros rígidos, demasiadas espaldas torcidas y curvadas a nuestro alrededor, lo veo todos los días, incluso en personas mucho más jóvenes que yo. A las posturas, además de sobrarles incorrecciones, les faltan elasticidad y flexibilidad en las formas y movimientos, al andar, al quedarnos de pie esperando a cruzar un semáforo. Así que voy a incluir estiramientos en todas las sesiones iniciales. Junto con los estiramientos de tendones y músculos trabajaremos articulaciones; esa parte la voy a vincular con ejercicios de circularidad. Y la circularidad nos llevará a los ejercicios de equilibrio que irán encaminados a redistribuir el peso en piernas y caderas, y a practicar balances, giros y empujes.
Como os daréis cuenta, todo eso conduce a centrarnos en la coordinación de las distintas partes del cuerpo que luego intervendrán de forma armónica en esa especie de coreografía que resulta cuando ejecutamos en secuencia los movimientos de cada ejercicio.
Y por supuesto, a todo este proceso de coordinación habrá que agregarle la respiración medida y consciente. Tiene su curro, pero lo hace más interesante. Nos lleva a la concentración, y a focalizar la atención. El cerebro lo agradece, la mente se refresca y los ritmos internos del cuerpo se acoplan, presión arterial, ritmo cardíaco, ondas cerebrales… Entonces habrá que practicar con la respiración y hacer algo nuevo para muchos: memorizarla con los ejercicios.
El tai chi también va de eso, de la memoria corporal. El cerebro ordena y el cuerpo obedece, así de sencillo y así de difícil, lo advierto, pero viene muy bien a veces darnos cuenta de los descoordinados y desbalanceados que andamos por la vida, no solamente en el plano del movimiento, si no en muchos otros aspectos de nuestra existencia cotidiana. Así que tendremos que observarnos mientras aprendemos a realizar el proceso. En el lugar donde quiero hacer el curso hay espejos. Sirven de ayuda para medir la proporcionalidad de los movimientos, ni muy grandes, ni muy pequeños. Vamos a usar las medidas de nuestros cuerpos como referentes para desarrollar las percepciones de equilibrio y balance. Ying Yang, ya sabéis, el tai chi también va de eso.
Hemos escogido para trabajar la primera semana de agosto, antes de la feria, del lunes 1 al viernes 5, por las tardes, dos horas de 7 a 9, que hay menos calor. Y el sábado por la mañana, temprano (de 9:30 a 11:30) haríamos otras dos horas extras (y opcionales) de práctica al aire libre.
Sale un curso-taller de  10-12 horas. La sesión opcional del sábado no va incluida en la tarifa. Voy a cobrar a 5 euros la hora de trabajo. 50€ por persona;
que es un precio bastante razonable para los tiempos que corren. Si te interesa o sabes de alguien a quien pueda interesar mi propuesta, adjunto más datos debajo de estas líneas. Un saludo.
Ricardo
TAI CHI
 Taller de Verano (del 1 al 5 de agosto)
Artesanos de la Escena. Escuela Integral de las Artes Escénicas en Málaga.
Contenidos:
Curso-Taller de Tai Chi, estilo Xin Yi (tabla de 24 movimientos)
Duración. 10 horas.
Ejercicios de respiración, estiramiento, flexibilidad, circularidad, equilibrio y coordinación.
Será impartido por el instructor Ricardo Ortega.
Fecha:
Del lunes 1 al viernes 5 de agosto, 2011.
Horarios:
Tardes (de 19:00 a 21:00) 2 horas por sesión.
Mañana: (extra-opcional) Sábado 6 (de 9:00 a 11:00) Sesión de práctica al aire libre.
Precio del taller: 50 €
Contactos:
Artesanos de la Escena. Escuela Integral de las Artes Escénicas en Málaga.
Calle Vendeja 30. Málaga.
Tfno. 951-25 63 92

Ricardo Ortega:




martes, 5 de julio de 2011

Como un regalo… (¿tardío?)


Tengo unos amigos que son pareja: Lourdes y Rafa. Son tan buenas personas y me quieren tanto, que hasta me incluyen en ese club selecto de ocho amigos a los que les envías copias de un correo, de los que sirven  para invocar y convocar a la buena fortuna, para  que nos asista o nos asalte, y nos haga multi mega millonarios.
Además, siempre, siempre, siempre, se acuerdan de mi cumpleaños. Y este abril, por mis 55, se me aparecieron con una joya de libro. Nunca les agradeceré lo suficiente que me hayan regalado Sunset Park, de Paul Auster.
Cuando puse el título y el autor en el buscador de Google, la cifra de referencias (152 mil resultados) me abrumó. Fue como asomarse a un abismo de letras… por leer.
Como siempre hay tanto experto consagrado poniéndolo por las nubes, tan buenos trabajos de análisis literario (Hay expertos y catedráticos que viven de y les pagan para hacer eso); así que poco puedo decir entonces acerca de este libro, salvo que ya lo he puesto en mi colección de memorables.
Y que algo tengo que hacer para que me perdonen, sobre todo Lourdes, que este año yo haya cometido la torpeza de confundir la fecha de su cumpleaños, y se haya quedado sin mi regalo y sin que yo vaya a darle un abrazo y brindar por su salud y larga vida.
Llevo semanas currándome este post, ha sido mi penitencia y será mi regalo de disculpa. Copié un fragmento, el que más me ha gustado, uno que terminé de leer con un nudo en el estómago y otro en la garganta. Lo copié del libro y luego lo traduje lo más fiel y con el mayor respeto posible.

La emoción a la que se refiere la palabra joy, en inglés, se traduce  en nuestra lengua con tres acepciones: alegría, dicha y júbilo, el Oxford Dictionary les da ese orden, (también aparecen: placer y disfrute…)
En mi versión he optado por la segunda  porque “la dicha”, en castellano, es un vocablo muy cercano a felicidad, que es la sensación que capto en la lectura del original de Auster.
Una tarde me aparecí con el libro en una clase con mis alumnos de nivel avanzado, les desperté su curiosidad, ¿qué es esto, poesía o prosa? ¿Es Auster el Vargas Llosa de los norteamericanos, un Hemingway de nuestro tiempo? Leímos la página en voz alta, para que mis alumnos vieran una pieza maestra de prosa contemporánea, para observarla y analizar hasta la construcción de las oraciones, seguir el encadenamiento de las ideas, para comprobar con cuanta sencillez escriben los maestros acerca de los cataclismos dichosos de la vida; enamorarse como lo está ese muchacho del libro es la dicha sentida y envolvente, las fuerzas de un terremoto con tsunami, pero en bueno.
Ceo que alguna vez  experimenté eso, y algunos de los que leen estos posts también, me consta.
A continuación el fragmento original y mi visión de esas imágenes en mi idioma.
Para Lourdes y Rafa, que me hacen multi mega millonario con el tesoro de su amistad. (Y para todos esos otros cuyos cumpleaños he olvidado en todo este tiempo.)

Sunset Park (by Paul Auster)
Fragment: (Section: All.
 Chapter: Miles Heller)

It was the best thing that could have happened to him, it was the worst thing that could have happened to him. Eleven days with Pilar in New York, and then the agony of putting her on the bus and sending her back to Florida.
One thing is certain, however. He loves her more than any other person on this earth, and he will go on loving her until the day he stops breathing.
The joy of looking at her face again, the joy of holding her again, the joy of listening to her laugh again, the joy of hearing her voice again, the joy of watching her again, the joy of looking at her hands again, the joy of looking at her naked body again, the joy of touching her naked body again, the joy of kissing her naked body again, the joy of watching her frown again, the joy of watching her brush her hair again, the joy of watch her paint her nails again, the joy of standing in the shower with her again, the joy of talking to her about books again, the joy of watching her eyes fill up with tears again, the joy of watching her walk again, the joy of listening to her insult Angela again, the joy of reading out loud to her again, the joy of listening to her burp again, the joy of watching her brush her teeth again, the joy of undressing her again, the joy of putting his mouth again her mouth again, the joy of looking at her neck again, the joy of walking down the street with her again, the joy of putting his arm around her shoulders again, the joy of licking her breasts again, the joy of entering her body again, the joy of waking up beside her again, the joy of  buying clothes for her again, the joy of giving and receiving back rubs again, the joy of talking about the future again, the joy of living in the present with her again, the joy of being told she loves him again, the joy of telling her he loves her again, the joy of living under the gaze of her fierce dark eyes again, and then the agony of watching her board the bus at the Port Authority terminal on the afternoon of January third with the certain knowledge that it will not be until April, more than three months from now, that he will have the chance to be with her again.
…………………………………
Sunset Park (Paul Auster)

Fragmento: (sección: All
capítulo: Miles Heller)

Fue lo mejor que pudo haberle ocurrido, fue lo peor que pudo haberle ocurrido. Once días con Pilar en Nueva York, y luego la agonía de ponerla en el autobús y mandarla de regreso a la Florida.
Hay un algo que, no obstante, es cierto. La ama más que a ninguna otra persona en esta tierra y seguirá amándola hasta que él deje de respirar.
La dicha de mirar su cara otra vez, la dicha de abrazarla otra vez, la dicha de escucharla reír otra vez, la dicha de oír su voz otra vez, la dicha de verla otra vez, la dicha de observar sus manos otras vez, la dicha de observar su cuerpo desnudo otra vez, la dicha de tocar su cuerpo desnudo otra vez, la dicha de besar su cuerpo desnudo otra vez, la dicha de verla fruncir el ceño otra vez, la dicha de ver cómo se cepilla el pelo otra vez, la dicha de ver cómo se pinta las uñas otra vez, la dicha de estar con ella bajo la ducha otra vez, la dicha de hablarle de libros otra vez, la dicha de ver que sus ojos se le llenan de lágrimas otra vez, la dicha de verla caminar, la dicha de escucharla insultar a Ángela otra vez, la dicha de leer en voz alta para ella otra vez, la dicha de escucharle eructar otra vez, la dicha de verla cepillarse los dientes otra vez, la dicha de desvestirla otra vez, la dicha de poner su boca contra la de ella otra vez, la dicha de mirar su cuello otra vez, la dicha de caminar calle abajo con ella otra vez, la dicha de poner su brazo alrededor de sus hombros otra vez, la dicha de lamer sus pechos otra vez, la dicha de entrar en su cuerpo otra vez, la dicha de andar a su lado otra vez, la dicha de comprarle ropas otra vez, la dicha de dar y recibir masajes en la espalda otra vez, la dicha de hablar acerca del futuro otra vez, la dicha de vivir el presente con ella otra vez, la dicha de que ella le diga que lo quiere otra vez, la dicha de él decirle que la ama otra vez, la dicha de vivir bajo la mirada de sus ojos oscuros y fieros otra vez, y luego la agonía de verla subir al autobús en la terminal de Port Authority en la tarde del tres de enero con la certeza de que no será hasta abril, dentro de más de tres meses, que tendrá la oportunidad de estar con ella otra vez.




viernes, 17 de junio de 2011

Informe (voluntario) de fin del curso académico 2010-2011


Los contenidos

El eterno alumno no es más maestro que cuando tiene que exponer parte de lo que sabe, porque lo aprendió para enseñarlo, transmitirlo a otros...

Me viene esta idea a la cabeza, la escribo, y la releo…; luego uno quiere aparecer que va de joven por la vida, pero con esa frase lapidaria de maestro viejo…
Evaluación de fin de curso, de eso va el post de hoy.
Terminó mayo y tengo una bandeja de plástico repleta con fotocopias de las clases que di, que he dado durante todos estos meses. Fui guardando una de cada para mí.
Ahora las voy ordenando y separando por meses, fijándome en todos los asuntos que he llevado a mis alumnos.
Un muestreo arroja títulos y temas como: Credit Cards, y un ejercicio de Money Quizz, ejercicios para distinguir vocablos: person-persons, people-peoples…,Human Rights, sacado de la BBC, condicionales, de segundo y tercer tipo, otros temas: Getting older, The benefits of rising early (Los beneficios de levantarse pronto/temprano…; con este asunto machaqué a más de uno) The Boomerang Generation, que va de los hijos que se gradúan y no se marchan de casa. Otro: Expressing your feelings, Body Language, Corporate Image, “The King’s Speech” (sobre la película “El discurso del Rey”,) discursos de Obama, reales, salidos de la Casa Blanca, y así, páginas y páginas, semana tras semana.
Mi “plan de estudios” sacado del día a día de la vida misma, de los titulares de los periódicos, de las grabaciones de la radio, de videos descargados de la web, páginas copiadas, escaneadas, cortadas y pegadas en documentos de Word, con listas de vocabulario y ejercicios afines con la gramática.
Tendría que escribirle además una carta de agradecimiento al equipo de la BBC que trabaja gratis para que nosotros desparramemos  lo más puro de su lenguaje por el mundo mientras nos afanamos en refinar y chapurrear algo que ahora llaman “Globish” global english…

Los alumnos

Mis compañeros de trabajo son mis alumnos. Trabajo con adultos muy preparados. Muy inteligentes, (entiéndase con cerebros entrenados para captar y procesar información) bastante enterados de lo que ocurre a su alrededor; de entre 20 y 40 años de edad, universitarios en su mayoría, con ambiciones, (entiéndase de las buenas, de las de llegar a algo que valga la pena) muy cosmopolitas, y los andaluces muy andaluces cultos, (entiéndase que saben de dónde proviene su cultura y que es inevitable compararla con la de quienes hablan ese otro idioma que nos empeñamos en usar.) La lengua del poder, de los dólares, y la tecnología, que a muchos nos da de comer, y de vivir, y a veces mucho que pensar y de qué discutir.
He tenido suerte de que últimamente no me hay tocado darle clases a personas difíciles, (entiéndase de las que hacen que cada diez eternos minutos mires disimuladamente el reloj) Las personas que trabajan conmigo, mis alumnos, -supongo que alguno leerá este post-; saben que la frase: “lo siento no podemos seguir, se nos ha acabado el tiempo”, muchas tardes ha sonado a de verdad, el “lo siento” significa “ qué pena” que no podamos seguir aquí escuchando, leyendo, apuntando y hablando sobre cosas interesantes, útiles y alguna que otra vez hasta divertidas. En momentos así el salario que gano me ha parecido un regalo más que un premio.
También he tenido un grupo de jóvenes, que están en esa tierra de nadie de recién egresados de la universidad y en pleno período de adaptación laboral, pero jóvenes con esa alegría que se tiene en esa edad, natural, espontánea. En mis clases también se ha debatido sobre la “Spanish Revolution” y los “indignates” (yo les llamo “los up-sets”, en broma) Les pregunto y escucho y aprendo, aprendo…

Los exámenes.

Hace unas noches, en una fiesta de cumpleaños en un café ruidoso coincidí con algunos de ellos. Hablaban de trabajo, por supuesto. Y de evaluaciones. En junio todo el mundo está de exámenes. A los profes también nos evalúan... Se acerca el momento del ranking laboral y, por consiguiente salarial.
Las evaluaciones van quedando en documentos, o cuestionarios que tus jefes llenan y archivan en tu expediente laboral, a veces en ellos aparecen hasta las opiniones de tus compañeros, las positivas, por supuesto, las negativas son casi siempre discretas y anónimas… Me alegro tanto de estar ya tan lejos de eso.
En estos tiempos de free lance no he tenido más jefe que mi conciencia, el reloj despertador, y una tarjeta de plástico con un hueco infinito en el centro que nunca logro llenar con el oro de mi trabajo.
Sin embargo evaluar es una necesidad, (entiéndase cómo: detener y medir un proceso, una máquina, e inclúyase la autoevaluación –con sus mayores o menores márgenes de engaño o realismo-.) La evaluación vista como experimento, para observar en qué condiciones se encuentra el sujeto para afrontar los auténticos exámenes que les pone la vida,  que nos cogen por sorpresa y nos dan los aprobados gloriosos y los suspensos vergonzantes.
No quise ver mi ultima evaluación, o lo que yo considero que es, una que no tiene nada que ver con las que ponen en los expedientes, es un e-mail de alguien que recomendaba  mi trabajo y explicaba al posible interesado porqué yo soy el más apropiado como enseñante, de acuerdo a las necesidades del futuro alumno, y a la disponibilidad y tarifas de los que nos movemos en este mercado. Me preguntaron si  quería leer una copia de ese correo-evaluatorio-carta de recomendación. Me dio más vergüenza que curiosidad, y dije que no.
No sé qué nota debo darme.

sábado, 4 de junio de 2011

El 15 de mayo, San Isidro, fui a una romería.



Pese a que llevo muchos años en este país, todavía, a veces, se me pone cara de turista. ¿A que parezco el güiri de la foto?




Llegamos a Montemolín, en lo más puro de Extremadura y ya se me pusieron los ojos de turista extranjero. ¿O serían los de periodista, los de observador?
Los familiares y amigos de Juanma, nuestro inestimable anfitrión, nos recibieron con esa cortesía solemne y reposada de quienes están acostumbrados a dar bienvenidas y agasajar. Porque parte de la fiesta va de eso, de que venga gente estresada, cansada, que han pasado lutos recientes, que tienen preocupaciones monetarias, exceso de trabajo, insomnios y pleitos por resolver…, o sea, el retrato vivo de los componentes de mi grupo de amigos. Sabíamos a lo que íbamos y creo que ellos también.
Poco a poco la mesa se fue llenando de comidas y los vasos de bebidas, y a la media hora ya nos estábamos riendo un poco. Yo tampoco me siento extranjero en ningún lugar, donde haya lumbre y vino tengo mi hogar, como dice Serrat en su canción. Pero es que a mi la cara de extranjero no se me quita. El único extranjero del grupo, el cubano que siempre mira con asombro algo que alguna vez ya vio con anterioridad en las películas de Sara Montiel, en su esplendor de cupletera. Una romería española. De las auténticas. Y a mi todo lo auténtico me atrapa
Ese San Isidro venerado de la foto es antiguo y pequeño. Lo llevan al campo cada primavera, lo sacan del pueblo en romería, y lo colocan en una ermita triangular y minúscula, con su haz de trigo y su guirnalda de flores silvestres y su angelito pastor de bueyes en miniatura. Lo pasean rodeado de flores y música para que vea ese campo tan bonito de los alrededores de su pueblo, y para que sus fieles, al presentarle sus respetos, puedan hablarle de igual a igual, que es como conversa con alguien que se ganó fama de currante. También lo han traído para hacerle una fiesta y que él bendiga la primavera y a nosotros junto con ella, que falta que nos hacía.





San Isidro debió estar muy contento con el fiestón que los romeros le montaron esa noche. Todo el pueblo y muchos habitantes de otros pueblos de los alrededores se habían instalado en ese terreno a unos siete kilómetros de la iglesia donde San Isidro pasa el resto del año. Pleno campo verde, casetas con banderines en el techo, y con  cocinas y  hasta con jardines de rosales y barbacoas… Hay gente comiendo, gente conversando, preguntándonos cosas, contándonos las vidas, quejándonos, riendo otra vez, no hay teatro ni película pero hay trajes largos, flores en el pelo, botas camperas, chicos y señores a caballo, polvo de tierra pisoteada, como en aquellas películas auténticas que vi.

Algo de aquella autenticidad antigua queda aún. Curioseando en la web para escribir este post que le voy a regalar a nuestro amigo Juanma, buscando videos y periódicos para saber  más sobre ese lugar donde nos trataron tan bien; encontré a este señor, que no conozco de nada, porque la grabación que está colgada en Youtube es de hace unos pocos años atrás, pero verlo cantar puede dar la idea de cómo se llega  a vivir esa autenticidad tradicional que me parece percibir con mis ojos de lejano. Los fandangos que ese señor canta (Gerardo el Jayao según el video)  se me enlazan de alguna forma con las improvisaciones que hacen los guajiros cubanos en los guateques.



http://youtu.be/bJkogd2gFPY


Pero el asunto es también que la autenticidad cambia, que ya Sara Montiel tiene más de ochenta años, y que en el fiestón para San Isidro había hasta una orquesta; una cada noche, con luces y flashes discotequeros, micrófonos inalámbricos y ecualizadores digitalizados y la orquesta era una auténtica orquesta de fiestas populares, bodas, bautizos y convenciones; de las que llega con su camión atestado de instrumentos y su equipo de músicos todoterrenos que descargan, montan el escenario y luego te cantan todos los repertorios de todas las emisoras nacionales y nos están haciendo bailar hasta las tres de la mañana, (en nuestro caso hasta las cinco.) Tuvimos tiempo para hacernos de unos cuantos amigos, y hasta conocimos al alcalde.
El alcalde merece un párrafo aparte. Es muy joven todavía, corpulento y algo tímido. Me contaron que hasta hace poco fue el alcalde más joven de España. Nos invitó a beber algo, él  y un par de amigos de su edad eran los cantineros y disk jokeys en su caseta. Cuando la orquesta hacía recesos el alcalde y sus disk jokeys ponían la música que sacaban de un ordenador portátil conectados a unos altavoces. El volumen de la música alcanzaba para darles para bailar a la gente de varias casetas de los alrededores. Y es que además de amables, todos son muy bailones, vestidos así tan tradicionales le metían mano a todo lo bailable, merengue, flamenco, rock.
 A las tres de la mañana el alcalde y los disjokeys aparecieron disfrazados de toreros y se mezclaron a bailar con el resto de los amigos. Y todos se sabían la coreografía. Y  eso que lo que sonaba en los altavoces era una pieza de un musical de Bollywood, pop techno indú, o algo así. Ellos se lo bailaron entero, y les quedó muy bien, como que tienen que haberlo ensayado mucho en muchas noches de discoteca. También me fijé que todos los jóvenes de las casetas y de la pista de baile se sabían las letras de las canciones, o por lo menos los estribillos.
Luego me he enterado que otra de las cosas que hace famoso a Montemolín, es su Belén viviente. Es otra tradición en la que participa todo el pueblo, ellos hacen todo, el montaje, las escenografías y son el elenco. Se ve que están habituados a hacer actividades y a divertirse juntos. Con lo del belén también se lo pasan pipa, han salido en los periódicos y en la televisión. Cuando montaron el último belén, el joven alcalde recibió a los periodistas disfrazado de molinero árabe. (ver aquí )







(Y aquí debajo de esta línea, un reportaje de la televisión regional en el que participan los vecinos.)

 http://youtu.be/bef4_-Qcvd0

Y como todo puede suceder un una romería a alguien que venga de lejos y con ojos de turista, yo también tuve lo mío; en cuanto a música y bailoteo me refiero.
No, por suerte, no me cantaron La Guantanamera, que es como el segundo himno nacional de los cubanos, y que nos la disparan a mansalva cada vez que quieren homenajearnos, ellos, los extranjeros a nosotros los cubanos. Me la han cantado en Valencia, en Barcelona, hasta en Galicia, en una playa gallega mis amigos de los seminarios de tai chi, tomando orujo, desgañitándose con  Asturias patria querida, que es uno de los himnos de las borracheras de aquí, y luego La Guantanamera para homenajear al cubano, al único cubano que aprendía tai chi en aquel grupo. Jamás nadie me lo ha preguntado, todo el mundo da por sentado que a los cubanos nos pirra la susodicha.
 A mí me aburre desde niño, me parece tediosa, inacabable y de acto de fin de curso escolar.Por lo general la música machacona y repetitiva acaba por hartarme, me divierte poco cuando llevo rato y me encuentro todo el tiempo bailando lo mismo. Es una de las razones por la que detesto el reguetón, por ejemplo, que además es bastante vulgarote y mediocre en el sonido y en las letras.
Pues bien, yo ya tengo mi reguetón de la romería de San Isidro en Montemolín. Salió de la lista de reproducción del ordenador en la caseta del alcalde.
Se llama “La mujer del pelotero” Es antihistamínico, antidepresivo y anti estrés, ultra macho, ultra papi rico y ultra musical. Erótico y descarado. No recomendado para tristes y sosos. Tiene una trompeta china loca suelta entre las otras trompetas de la grabación, tiene tañidos de campanas que se producen golpeando hierros de azadones y sartenes, tiene silbatos y los tambores y cencerros de las congas originales de los carnavales en Santiago de Cuba. Sonidos que he escuchado desde que nací, que me han hecho arrollar por las calles de Santiago, las avenidas de la Habana, los callejones de Bejucal y ahora en las polvaredas de Montemolín.
Auténticamente antiguo y actual, ajeno y cercano.
La bailamos tres veces.
 Ahí os la dejo.
regettón-mix-conga cubana pieza (extra)oficial bailable de la romería de Montemolín.


sábado, 21 de mayo de 2011

Ese apuesto mancebo de la foto es mi hijo.



Esta foto la pongo sin su permiso. Y el post es este texto que quizas ya no le voy a escribir por su próximo cumpleaños. Dentro de poco cumplirá treinta. Él está radiante y yo miro la foto con ojos de padre orgulloso. Ha estado con Gonzalo probándose camisas y corbatas que le vengan bien al traje que acaba de comprar. Pronto iremos a la boda de un amigo. Las cosas que te obligan a hacer los amigos..., él que hasta hace poco decía que jamás se vería así.

Se ve estupendo. Un muchacho preparado, currante, curioso, extranjero, inmigrante, en paro prolongado, electricista proveniente del sector de la construcción, que sabe de tecnologías que yo ignoro, de pantallas leds y luces de largo y corto alcance, como las de su futuro sin marcha atrás, sin vuelta a la isla de donde vino, porque allá los anuncios son de un millón y medio de parados, y porque desde aquí es de donde se saca y se inventa para ayudar a los de allá.

Esta noche preparábamos algo de cena, conversábamos en la cocina sobre lo rara que se nos ha aparecido la primavera. Mañana hará dos meses que tenemos primavera y yo que no la siento, que no me decido a sacar la ropa de verano, las camisas de manga corta. Todavía hay que salir a la calle con cazadora, todavía hay frialdad, y la humedad no se quita, la humedad nubla el cielo, se pega al humo de los coches y lo hace más espeso.

Las noches aún no son agradables para ir a pasear, hay que llevar paraguas por si llueve. Y esos muchachos allá afuera..., en Málaga también los hay. Después que se quite el traje para la boda que será; mi hijo puede que vaya con su novia a darse una vuelta por la plaza en la que acampan (y reflexionan) esos a los que la prensa llama “los indignados”.

Yo me quedaré aquí en la retaguardia, atento a lo que está pasando, leyendo periódicos españoles y extranjeros, reflexionando (es lo que toca) y escribiendo esa carta única que me sirva para contarle lo mismo a amigos que esperan que les escriba, que les cuente de nosotros, de cómo pasa por el filtro de mi pensamiento lo que veo, lo que vemos.

Me acuerdo de mis amigos españoles que viven en otros países, o españoles de aquí, o no españoles pero que les importa lo que está pasando ahora mismo, esta noche.En esas manifestaciones están resumidas gran parte de nuestras conversaciones de los últimos meses. Y viene a ocurrir precisamente ahora. En un momento a partir del cual nos dan veinticuatro horas para que pensemos en la democracia con sus peros y ventajas. Yo miro a los meditadores en la tele, y en las imágenes de este ordenador. Se puede decir que esta noche hay un montón, miles de seres soñando despiertos.

Todo parece indicar que el sueño más inalcanzable de cualquier ciudadano común sería el de sentirse genuinamente representado por el político al que vota. No me importaría pagarle su salario de mi bolsillo (de hecho, creo que lo hago con algo que se llama impuestos) Hasta le daría de comer en mi mesa, le consideraría mi amigo y benefactor si se lograra el sueño inalcanzable, de que ése que está ahí, en el hemiciclo, o el congreso, o el senado, o como se llame, me represente de verdad, se acuerde mi, piense en mi, yo le importe.

Lo dicho, un sueño Disney, de esas fantasías que yo he perdido el tiempo embutiendo en las cabezas de vuestros hijos, como maestro, durante años machacándolos con la misma tontería mentirosa de que hay que ser solidarios, y honestos y sinceros y lo más justos posible; cuando la realidad que llevan a cabo los adultos responsables en el exterior de las paredes del aula, contradice y hecha por tierra, anula todo mi trabajo de comunicador de buenas nuevas.

Me pregunto si mi hijo esta noche, y los hijos de mis amigos, y mis propios amigos, habrán tenido algún flash al proyectar la mente hacia lo desconocido, si ven algo que se parezca a un tipo de democracia mejor, de vida mejor para personas cercanas y queridas, inteligentes, útiles, con conocimientos actualizados, gente que no para de reciclarse para seguir activos, para seguir sintiéndose útiles y motivados; pero gente a la que algo detiene, les para, les lleva a la cola de los parados, a los contratos mierderos y tramposos, y al abuso entre personas que en teoría deberían ser colaboradores, trabajar en co-laboración.

Me pregunto si ese proyecto de sociedad más humana, ese boceto de proyecto pudiera ser una realidad en el pueblo de provincia donde vive mi mamá con una pensión pequeña y la ayuda que recibe de sus hijos. Me pregunto si mi hijo se pregunta si ésto será ya para siempre así: breve, efímero, inestable presente de coge el dinero y huye, y no firmes ningún papel.

Tenemos que escuchar a nuestros hijos, nos aconsejan siempre los sicólogos expertos en los programas y tertulias, lo afirman los pedagogos, los catedráticos, los líderes espirituales, los patriarcas y matriarcas de la banca, de la moda y la cultura, lo ordenan los sabios de la tribu. Tenemos que escucharles para que nos comprendan.

Me pregunto cuán cansado, frustrado, desesperanzado y triste estará ese estupendo mozo de la foto, ese chico de la generación de los indignados a los cuales esa palabra, esta noche, no los califica bien, no los define por completo; esta noche están eufóricos, unidos en esa breve felicidad colectiva que marcaron las doce campanadas de la Puerta del Sol, en el cero del centro del corazón de Madrid.

Se hizo el silencio para escuchar el reloj, y luego  hubo esa ola de voces y aplausos como aquella noche de un año nuevo que fuimos a recibir allí, con besos y abrazos y la esperanza de algo nuevo siempre por venir.

Esta noche, a las hora de las doce campanadas yo estaba ahí, aquí en Málaga, pero también ahí, allá en Madrid, comiéndome con los ojos y la respiración las imágenes de la tele. A esta primavera lo que le faltaba era luz, y los muchachos en las calles y plazas de España se la están trayendo por otras puertas del sol.

martes, 29 de marzo de 2011

Te invito a mi cumpleaños



Va a ser aquí, en el lugar de la foto, El Café Liceo de Málaga, que está bonito, céntrico, tranquilo, y donde trabaja Gonzalo, que me echará una mano el próximo sábado 2 de abril, para recibir a mis amigos, los que quieran, o puedan venir, y celebrar mi 55 cumpleaños.


Como no nos sobra el dinero, pero sí la imaginación, se me ha ocurrido aprovechar lo de mi cumple para durante un rato (No durante todo el rato, no os preocupéis) hacer un poco de tertulia. Ya lo tenemos planeado: Voy a llevar este ordenador al Liceo, lo conectaremos a internet y a las pantallas de plasma que hay en las paredes, y voy a leer, a mirar y a comentar con los amigos algunos de los posts que más nos han gustado.
Es algo que ya he hecho otras veces, yo lo llamo “Blogs en Vivo” y se me ocurrió porque me ocurre a cada rato con algunos amigos que vienen a casa y me piden que les lea algo del blog que escribo. Luego nos quedamos un rato comentando sobre lo que hemos leído o visto en la pantalla. Y ahí surge como una especie de tertulia espontánea que hacemos en mi habitación o en la terraza. Y llevo tiempo preguntándome si trasladando la actividad a otro contexto, un café, por ejemplo, (o en un sitio diferente cada vez,) podríamos convertirla en algo más abarcador y participativo.
Llevo ya muchas semanas dándole vueltas a esa idea que va camino de convertirse en proyecto. Porque si esto de mi cumpleaños sale bien, nos podríamos declarar socios fundadores de una nueva manera de comunicarnos, o de adaptarnos a las nuevas formas en que estos cacharros nos están llevando a comunicarnos.
Podríamos hacer una especie de tertulia que, hasta donde sé no existe aún, ni en Málaga ni en España, creo yo. Y hacerla porque, en medio de tanta tecnología, tanto invento que anda y funciona más rápido que el anterior…, tanta falsedad electrónica, tanto retoque por ordenador, tanto fotoshop, tanto colágeno…: la realidad, la realidad sin tintes, sonora, colorida… ¿Me entienden? ¿Se me entiende cuando escribo? A veces tengo la sensación de que no, de que ya no crezco, sino que envejezco, y de que lo que digo y defiendo suena a antiguo.
Es como para preocuparse.
Otras veces, sin embargo, siento como si mi corazón flotara en ese aire que sopla olor de naranjos. Hay calles de Málaga que tienen instalado un sistema de ambientadores aromáticos sin spray, un naranjo cada siete metros, naranjos reales, auténticos, y funcionan bien, son muy modernos, ahora todos florecidos en la primavera que comienza; y ellos ahí, aromatizando la ciudad… En ese aire menos frío con olor a azahares andan mis pensamientos flotando, cazando ideas, no sé yo si antiguas o novedosas, neoclásicas o postmodernas; pero ideas, sólo ideas, de juntar a la gente, de enfrentar y confrontar la virtual ante lo humano, en nuestra humana realidad, que es la que vale, la que también vale.

¿Quedamos a partir de las siete, el sábado 2 de abril en el Café Liceo?

sábado, 19 de marzo de 2011

Humor Andaluz



Para mis amigos no andaluces, no españoles; que van a leer este post de hoy. Pinchen en el link para que vayan escuchando un tema musical mientras leen lo que vendrá a continuación.



La foto la hice con mi teléfono móvil. El cartel estbaba en una pared, junto a otros anuncios, en un callejón del barrio de El Perchel, en Málaga. (Sí, ése mismo barrio que aparece mencionado en El Quijote.)
Alegrarse, que mañana viene la primavera.