lunes, 5 de abril de 2010

Futuro -del indicativo-.

El presidente de todos los cubanos vivos pide en un discurso de clausura MÁS paciencia para afrontar los cambios y mejoras prometidos. Todo el discurso queda resumido en una única palabra final: venceremos, indica el verbo la acción futura para nosotros, las primeras personas del plural.


Venceremos, sí pero; ¿cuándo?

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sábado, 3 de abril de 2010

Cumpleaños (¿feliz? :)

Bueno, ah qué negarlo, digamos que un poquito también sí, un poquito feliz, sin exagerar y sin pasarme, que ya son 54 y pesan.

No me quejo. Luego de no se cuántas miles de vueltas encima de esta bola mundial, -tan Aries, terco y corriendo a contrareloj, como siempre- esto es lo que hay; “Wysiwyg” (What you see is what you got) como dicen los ingleses de la BBC. Aún me veo bastante bien, creo yo, tanto física como mentalmente.
Aunque a veces intuyo que mi máquina perceptora de la realidad no siempre coincide con mis niveles de optimismo. Y no paso los castings que la vida me pone por delante. Quedo en el grupo de los eliminados, o (siendo –otra vez- optimista y cándido) en el grupo “de reserva”; por si nos necesitan y nos llaman. (Cuarentones y cincuentones prestad atención)
Hace unos meses mandé una carta de solicitud de empleo. Ya me conformo con tan pocas cosas en esta vida, que he llegado a pensar que seré feliz con un jardín, aunque sea en un patio pequeño; y vendiendo libros en una tienda de barrio. Solicité la plaza de vendelibros. Escribí la carta de presentación y mandé mi currículo profesional.
Cuántas copias de copias de copias de nuestros currículos andarán dando vueltas por los archivos informáticos de las empresas, me pregunto. Pedimos trabajo y contamos nuestras vidas seccionadas, comprimidas y apretujadas en dos folios y medio. (Máxima extensión aceptable según los estándares contemporáneos) Como si fuera posible…
Y encima tenemos que causar buena impresión. Sobre todo, creo yo, a las secretarias y recepcionistas, que son siempre los primeros filtros. (En los concursos literarios también)
Bueno, el caso es que los de la librería nunca me llamaron; ni siquiera para decirme que NO estaba en el grupo “de reserva.”
Una de las grandes ventajas de pasar de los 50, es que ya el currículo te importa un carajo; como dice el chiste que nos mandamos por Internet. Por eso, y porque anda rodando entre desconocidos que nunca me conocerán; aquí va mi currículo y la carta de presentación para ese trabajo que nunca me dieron. (Cuarentones y cincuentones prestad atención, otra vez:)

Si (ellos) perdieron la oportunidad de adquirir un producto/productor/empleado de (aún) tan buena calidad, y en perfecto estado de funcionamiento, y por un precio nada exorbitante, que se jodan (ellos). ¿A que sí?
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Málaga, Enero de 2010

Atentamente a: Responsable de Personal

Asunto: Solicitud de Empleo.

Estimado señor(a)

He visto al pasar por la librería un anuncio en el que solicitan personal. Envío mi currículo en documento adjunto.
Creo que es un trabajo que podría desempeñar con mucho agrado, debido a mi afecto por los libros y a mi experiencia con ellos. Y me gustaría mucho poder colaborar en el desarrollo de vuestro proyecto de comercio cultural porque lo veo serio, original y diferente.
Ojalá que la información que recoge mi currículo se corresponda en lo más posible con el tipo de candidato que necesitáis. Soy universitario, licenciado en Pedagogía en la especialidad de Lengua Inglesa. Tengo libros publicados. He sido profesor de literatura y de Español para Extranjeros. Tengo una amplia experiencia docente con niños y jóvenes. Sé tratar y atender a personas y conozco cómo organizar talleres, tertulias y diferentes tipos de actividades.
Nací en Cuba. Vine a España en 1993. Resido en Málaga desde el año 2004.
Tengo permiso de trabajo y residencia permanente, Vivo en el centro, cerca de vuestra empresa. Soy muy cuidadoso con la puntualidad y me considero serio y responsable para mi trabajo. Practico artes marciales y me dedico a la enseñanza del Tai Chi, tengo buena salud y buena forma física.
Como consta en mi CV, trabajo actualmente como profesor de Inglés y de Español para extranjeros en empresas de Málaga y como instructor de tai chi en diferentes centros y gimnasios. Mis horas de trabajo están repartidas a todo lo largo del día, y eso me lleva a pasar mucho tiempo moviéndome de un lugar a otro. Mis contratos de trabajo son temporales.
Busco estabilidad y continuidad laboral en una actividad afín con mi experiencia y mis conocimientos. Y estoy disponible para incorporación inmediata, en caso de ser seleccionado.

Queda a su disposición.

Ricardo Ortega.
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DATOS PERSONALES

Ricardo J. Ortega Nápoles.
3 de Abril de 1956, Cuba.

FORMACION ACADEMICA
Profesor de Enseñanza Primaria y Secundaria
Instituto de Perfeccionamiento Educacional. Nueva Gerona. Isla de la Juventud, Cuba.
Licenciado en Pedagogía. (Especialidad Lengua Inglesa)
Instituto Superior Pedagógico de Lenguas Extranjeras. La Habana. Cuba.

EXPERIENCIA LABORAL DOCENTE
(1976-1993 CUBA)
Escuela Secundaria Básica “Vladimir Komarov”. Isla de la Juventud.
Escuela Secundaria Básica “Nicolás Copérnico” Isla de la Juventud.
Escuela Secundaria Básica “Andrei Grechko” Isla de la Juvenud.
Instituto Preuniversitario “Raquel Pérez” San José de las Lajas. La Habana.
Academia de Idiomas San José de las Lajas. La Habana.

(1994-2009 ESPAÑA)
Academia “Idiomanía” Tres Cantos. Madrid.
Cursos para empresas: “Direct Seguros” Tres Cantos. Madrid.
“Compuware” Tres Cantos Madrid.
“Page Ibérica” Tres Cantos Madrid.
“Banco Santander” Madrid.
“Deloitte” Málaga.
“Garrigues y Asociados.” Málaga
“Angel Asenjo Arquitectos” Málaga
“Construcciones VERA” Málaga
"R L Abogados” Málaga.
“Clínica Gutemberg” Málaga.

EXPERIENCIA LABORAL EXTRADOCENTE
Tai Chi
Practicante del estilo Xin Yi desde 1995 Alumno de la profesora Elena Frías y de los Maestros Xia Zi Cai y Hui Fang Shao.
Instructor titulado.
Centros de Trabajo: Centro Cultural Aldaba. Tres Cantos Madrid.
Gimnasio: “Tábara” Tres Cantos Madrid.
Gimnasio Baby Gym Madrid.
Colegio para niños sordomudos “El Sol” Madrid.
Centro de Mayores “El Perchel” Málaga.
Centro de Mayores “La Trinidad” Málaga.
Gimnasio “Fitness Life” Málaga.

Publicaciones
“La Aventura de la Cruz Pinera." (novela) Edit. Gente Nueva. Cuba, 1989.
"Como Brujas de Mayo" (cuentos) Editorial Letras Cubanas, 1990
“Gente Buena y Verde" (cuentos para niños) Edit. Puerta de Papel. La Habana.1993
“Cinco Puntos Cardinales” (novela) Edit “Lulu.com” España. 2007.
Antologías:
1988 Cuentos Cubanos Contemporáneos. Univ. Veracruz, Jalapa. Méjico.
1989 Los Muchachos se Divierten. Edit. Abril. La Habana Cuba.
1994 El Submarino Amarillo. Univ. Autónoma de Méjico.
Artículos y entrevistas y colaboraciones en diversas publicaciones cubanas e internacionales.
2007 Colaborador con la Revista Hispanoamericana de Cultura “Otro Lunes.Com”

Blog Personal
Sabiapalabra.blogspot.com

GUIONES/ TALLERES, CURSOS_________
Televisión
La Aventura de la Cruz Pinera (serie 15 capítulos) Canal 6 TV. Cubana.
Somos Medicinales (serie 20 Capítulos) Canal 6 TV. Cubana.
Cine
Paisaje en la pared (corto de Ficción - guión)
Colaboraciones para No es tiempo de cigüeñas, documental / ICAIC Cuba 1998

Radio
Redacción de guiones para programas musicales y sobre historia. Radio Camoa. San José de las Lajas. Cuba.
El programa de los Mosqueteros, (dramatizado infantil) Radio Cadena Habana. Cuba.

Cursos - Talleres
El guión y la dramaturgia en la TV y el vídeo. XI Festival de Nuevo Cine Latinoamericano. La Habana Cuba.
Invitado al Primer Congreso Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Sept.- Oct. 1993 Avila. España.
Organizador: Taller de creación de guiones. Tele Cuatro Caminos Madrid 1998.
Taller de Escritura. Centro Aldaba. Tres Cantos. Madrid. 1998.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS_______________

Mención cuento VII Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios. Varadero. Cuba 1980
Premio cuento. VIII Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios. Sancti Spiritus. Cuba.
Premio Especial Cuento Décimo Aniversario de los Talleres Literarios de Cuba. 1983
Finalista Premio de la Crítica UNEAC. Como Brujas de Mayo (cuentos) 1990
Premio La Rosa Blanca (UNEAC) para La Aventura de la Cruz Pinera. 1990
Premio Caracol Sección Cine Radio y TV. UNEAC Mención y Premio del Público otorgado por
Organización de Pioneros José Martí Somos Medicinales (serie TV) 1991
Premio Cochano III Festival de Cine Infantil Ciudad Guayana Venezuela. Somos
Medicinales (mejor guión) 1993
Revista CIJEF (Internacional Center of Films for Children and Young People). Canadá. Somos Medicinales (serie TV) elegida obra representativa por Cuba 1996.
Finalista Concurso Fundación de Derechos Civiles. Madrid. España. "Concierto para ciudad y orquesta subterránea. " (cuento) 1996.

Actualización enero 2010

viernes, 2 de abril de 2010

El patito en la maleta

Obra en bronce del escultor José María Córdoba por encargo de la Casa Real Danesa, nos presenta al escritor danés sentando en un banco, en actitud relajada. Una escena que podría reflejar a la perfección algunos de esos momentos que el autor de La Sirenita pasó en nuestra ciudad durante los primeros días de octubre de 1862, y que recogió en su obra Viaje por España. Cautivado por la belleza de Málaga, por el mar, su luz y su gente, Andersen llegó a escribir que "en ninguna otra ciudad española he llegado a sentirme tan dichoso y tan a gusto como en Málaga". La obra invita a acercarse y a sentarse al lado de la figura del escritor, a admirar y sentir respeto por su obra y apreciar su forma pionera de viajar siendo uno de los primeros viajeros cultos del siglo XIX.

El texto que publico a continuación fue escrito  a finales del verano de 2007. Hoy lo reproduzco aquí como homenaje al 205 aniversario del natalicio del escritor. Las fotos son también de aquel verano.

Había una vez un niño flaco y largo, casi un garabato de niño, que no tenía con quién jugar sino con unos bamboleantes muñecos de palo. Su padre era el más pobre de los zapateros remendones, su mamá no sabía leer; los tres vivían en un solo cuarto que era, a la vez, taller y sala, dormitorio y cocina. Pero si aquel niño –fíjense en esto–, hubiese podido escuchar estas quejas sobre su hogar estrechísimo, nos habría advertido con una voz firme y resuelta: «Pero de las paredes colgaban cuadros, sobre la cómoda había hermosas tazas y estatuillas de vidrio... Pero la pequeña habitación me parecía grande y rica.» Pues aquel niño era capaz de ver –¡con qué mirada penetrante y pura!– la extraña belleza que se oculta en todas las cosas, aun en las más menudas, en las más desdeñables."   Eliseo Diego.
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Esta mañana te he visto de espaldas. Yo estaba sentado en ese banco que está debajo de una palmera, un poco detrás del tuyo. Yo pensando, meditando acerca de la inutilidad de muchos monumentos. En tu caso, Hans, te han cogido de reclamo turístico.

Como en tu banco hay un espacio vació en el que caben una y hasta dos personas, todo el que puede (sobre todo los turistas), se sienta y se hace la consabida foto contigo. Yo todavía no me la he hecho, y eso que llevo tiempo deseándolo, es que casi nunca tengo una cámara a mano cuando paso a saludarte.
Pues eso, que estaba pensando en lo inútil de los monumentos y las estatuas que se van oscureciendo y ensuciando con el smog, las calimas y el salitre de Málaga. Y con la indiferencia burlona del desconocimiento. Yo soy un ignorante, Hans, pero siempre el misterio de la sabiduría que hay en otros me ha infundido un respeto casi mágico. A veces, esa sabiduría es destilada en palabras que, según se coloquen a la hora de decirlas pueden desembocar en poesía pura. Hay poetas que lo han logrado. Sus versos son como estiletes de sonidos que atraviesan desde el centro del cráneo hasta las plantas de los pies, y ese rastro caliente que dejan dentro, está lleno de revelaciones en las que alumbra la sabiduría. Cuando ese rayo te traspasa no te importa luego erigir un monumento al escritor que te hizo más persona de lo que eras antes de leerlo.
Lo primero que llama la atención de ti cuando uno se acerca a tu monumento en la Plaza de la Marina en Málaga, es el cacho de sombrero que te han puesto en la cabeza. Es un sombrero de risa; bastante similar a los que llevas en las fotos de la época en que ya eras famoso y reconocido como cisne-fénix emergente de entre las cenizas mojadas de tu fealdad. Eras feo con cojones, Hans. Y como si ya eso fuera poco eras, según dices y dicen: retraído, sensible y hasta un poco mariconcito, (todavía hoy no reconocido oficialmente. Nunca se supo.) Eso te quita o te añade méritos, según donde y quien lo mire.
Eliseo Diego te quiso mucho, y me hizo quererte. Gracias a Eliseo, los niños cubanos de mi época tuvimos la oportunidad de leer las primeras traducciones de tus cuentos que se imprimieron en la llamada Cuba post-revolucionaria.

Nací ciento cincuenta y un años y un día después que tú, Hans; también en una isla. Tú en la de Fionia en la lejana Dinamarca de 1805; yo en Cuba, la del Caribe. Tú el 2, yo el 3 de un mismo mes de abril, a miles de kilómetros como abismos entre nosotros. Yo también era bastante feo, aunque no tanto como tú, la verdad sea dicha sin que ofenda. En realidad nunca me importaron tu cara de caballo, ni tus ojos de carnero degollado, si no las lágrimas, las asombrosas lágrimas que me mojaron la cara cuando terminé de leer, por primera vez y por cuenta propia aquella versión traducida por Eliseo Diego de El Patico Feo. Yo tenía seis años y recién descubría cómo uniendo las letras de las palabras línea tras línea, podía uno enterarse sin ayuda, del contenido de la historia más tierna y conmovedora que había encontrado hasta aquel momento de mi corta vida.
Mis llantos de por entonces habían sido siempre motivados por broncas, celos, hambre, golpes, caídas, pescozones, miedos, caprichos, pataletas o amenazas. Pero nunca antes por el asombro o la conmiseración; hasta que cayó en mis manos aquel libro con ilustraciones a media página, y letras grandes, en el que yo pude enterarme, con un creciente nudo en la garganta, de las desventuras de un patito diferente.
Llegar al final de la historia y echarme a llorar sobre las páginas fue como la explosión de un alivio desconocido e inquietante.
Mima, -mi madre- se alarmó bastante con aquel inexplicable llanto de su hijo más pequeño que recién aprendía a leer, y me dijo que no era para tanto, que ya crecería y que no se podía ser tan comemierda en esta vida. El consejo no me sirvió de mucho. Los que lloramos con tu patico, Hans, seguimos siendo: (-aparte de raros-) cursis y sensibleros, qué remedio. Además, mi madre, como la tuya, era también lavandera. Sé que lloraba remojando sus brazos en el agua jabonosa de la batea bajo un naranjo en el patio de mi casa; lavando enormes tendederas de ropa ajena y escuchando rancheras y boleros sobre amores desesperados e imposibles que, según los expertos de hoy, son parte de nuestra cultura nacional y latinoamericana. Son mis herencias; junto con las películas en blanco y negro de una Libertad Lamarque, que siempre se sacrificaba por amor, o del Jorge Negrete, y el Hugo del Carril, machos, muy machos, re-machos que nos enternecían con sus voces profundas y sus cantos a las novias fieles y a las madrecitas abnegadas.
Con el tiempo me tranquilizó saber que a cientos, a miles, a millones de niños en todas partes le había ocurrido lo mismo: las llantinas con tu pato. Y que sigue ocurriendo más de medio siglo después de mi nacimiento; más de doscientos después del tuyo, Hans; como demostración de eso que los expertos llaman ser clásico y universal.
Y lo sé, sobre todo, porque acabo de verlo esta mañana; que estaba yo sentado en ese banco debajo de una palmera, un poco detrás del tuyo. Yo pensando, ya te digo, meditando acerca de la inutilidad de muchos monumentos.


Fue cuando observé lo que te venia para arriba, Hans, el montón, la horda, la jauría de niños de distintas edades, acalorados y vociferantes que se acercaban por la acera, conducidos por varios profesores; seguro que rumbo a la playa de La Malagueta con eso de los planes de vacaciones escolares. En cuanto distinguieron tu hoy ridículo sombrero antiguo, fueron a por ti, a ver si podrían quitártelo de sobre tu cabeza, a tirarte de la narizona que sobresale de tu cara de caballo triste… a reírse de tus zapatos deformados y gigantescos, a ver qué podrían llevarse de ese maletín medio abierto, ese maletín con pinta de destartalado que el escultor que te recreó dejó como al descuido ahí, sobre el banco, bajo tu mano derecha…; ese maletín que prueba que fuiste un viajero incansable y un escritor indeleble, capaz de hacernos vibrar con emociones recién estrenadas en la infancia, de ser compasivos con un patico feo y desamparado, como ese que asoma su cabeza medio deforme por una ranura en el bolsillo, un pato raro y menudo, que al ser descubierto hace que al niño burlón se le asombren la sonrisa de guasa y la mirada de mofa y te conozca, Hans, te re-conozca. Tú eres ese, eras aquel que inventó la primera historia que nos conmovió sin esperarlo, que nos recolocó conceptos como belleza o triunfo. Lo sé, porque lo estaba observando desde ese banco, un poco detrás del tuyo: Vi que, cuando el niño más cabrón y desobediente, jefe de la horda que acosaba tu inútil monumento descubría el pato asomando por un costado del maletín; la cara le cambió, y el gesto, y los movimientos…

Los profesores lo llamaban para que se uniera al resto del grupo rumbo a la playa de la Malagueta; pero el niño no hacía caso, Hans; seguía ahí, sentado en tus rodillas, con la cabeza recostada sobre tu pecho, de repente callado, de repente tranquilo, pensando quién sabe en qué; sin dejar de mirar al bolsillo del maletín por el que asoma un conocido patito desgreñado. Los turistas, ya sabes, aprovecharon el instante; hicieron montones de fotos.


Bueno, al final ya está; la consabida foto. El del patito feo y el del perro lindo. Detrás ese banco en el que me siento a mirar la ciudad junto contigo, Hans.

domingo, 28 de marzo de 2010

Incatalogable


Posted by Picasa

Vaya, otra palabreja que no existe

En uno de los comentarios de este blog puede leerse:

Hola Ricardo: me encanta tu artículo, por lo que me resuena en mi conexión con la música. Siempre he amado la música, de hecho mis vecinos me llaman "la vecina de la música". Pero, desde que murió Raquel no puedo escucharla porque me pongo tan triste que me dan ganas de saltar por la ventana. Si sabes algún método para superar esto, te agradecería me lo cuentes, porque echo de menos mucho mi música. Un abrazo. Teresa. (Ver “Bimbó para la Virgen")

Ay! Tere. No creas que he dejado de buscarle respuesta a esa consulta, “si sabes algún método para superar esto”… Ojalá supiera.

Pero mira tú por donde ayer descubrí un bicho de luz en esa selva de la música que crece en Internet. Es una mujer que hace una especie de jazz incatalogable. En el escenario se rodea de otros ejecutantes y saca su música de un arpa electrónica.

Y me acordé de ti. A lo mejor escuchar esa pieza que incluyo en el post de hoy te produce algún efecto curativo.
A mí, por momentos me hizo reír y me emocionó, como cuando vivíamos enganchados a nuestras aventuras favoritas en las radionovelas de la infancia. Lo que vas a escuchar tiene por momentos ese toque de cortinilla radial, de personaje que se expresa a través de los sonidos que emite.

También tiene de radio porque la artista cuenta historias y las mezcla con la música que crea.
En la grabación se escuchan las risas del público y la voz de la arpista que explica la relación de la pieza musical con su título: Under the bed (Bajo, o debajo de la cama) Menciona esas cosas extrañas reales o imaginadas, que se esconden bajo las camas. Durante los dos primeros minutos de la grabación la artista habla, y dice más o menos esto:

¿Alguna vez te has preguntado acerca de cosas…, cosas profundas, oscuras…en lo profundo de la oscuridad nocturna… ¿has pensado acerca de cosas importantes, ya sabes, preguntas importantes… cuestiones vitales, preguntas acerca de la realidad?, cosas como: ¿Qué hacen los muebles cuando te vas de vacaciones? (Risas) ¿Y qué pasa con todas esas cosas en la nevera? Quiero decir, ¿qué hacen cuando cierras la puerta? ¿Y qué me dicen de todas esas cosas raras, repugnantes, sucias, vergonzosas, bajo la cama…? (Risas) ¿Te preguntas por qué algunas noches no puedes dormir? Es por esas cosas bajo tu cama, te llaman, escuchamos sus patitas correteando, sus cuchicheos entre ellos acerca de ti, golpean en los muelles de la cama, te llaman por tu nombre… (Risas) Bueno, esta melodía es acerca de todas esas cosas que están bajo la cama, todas esas cosas que siempre han estado y estarán bajo la cama…

Ojalá esos minutos de música sean como una escoba que saque y barra las alimañas raras que se esconden under your bed…

Para escuchar pincha en el link
Deborah Henson-Conant, Diekmann, Tulloch – Under The Bed: Introduction / Under The Bed

sábado, 20 de marzo de 2010

Esto es redondo y gira


…para un solo lado, en una sola dirección.


Por eso, tal y como se esperaba hoy, a las 18 y 32, hora peninsular española, llegó oficialmente la primavera.
Aa leluya, lele luya.
Aunque ya veremos si también ocurre eso de “En abril las aguas mil” y tras este invierno de inundaciones y charcos nos tocará sacar los botes y salir remando a tierras altas.
La foto que acompaña este escrito de hoy la he descargado de Internet para ponérmela de salva pantalla. Es un patio andaluz con su olivo y su naranjo y los colores casi en estado puro, es una imagen intemporal del equilibrio. Un patio como el que sueño tener alguna vez en algún rinconcito de Málaga.
Soñar, hoy es permitido, me justifico con la fecha y la foto.

Se puede con-soñar, compartir los sueños decididos. Y una de mis decisiones más recientes, certeras y seguras, es la de quedarme ya a vivir en Málaga (obsérvese el uso del adverbio ya) Aunque parezca mentira, desde que me fui de Cuba hace casi veinte años, no he tenido muy claro dónde asentarme, es-ta-ble-cer-me; que eso ocurren en la mente de la persona, aunque los empadronamientos y papeles de identidad digan que vives en la dirección tal o la mas cual.
Con los lugares para vivir ocurre como con las personas para vivir. Se te pone delante, o llegas a él, lo miras y piensas, éste, me voy a quedar aquí; ésta, me voy a quedar con esta casa, o esta persona. O lo contrario. Sabes tú que eres quien va, quien anda de paso por los lugares y las vidas de los otros.

Vaya trova que estoy metiendo esta tarde. Primavera pura y a pulso. Primavérico total.
Es que me quedaré en Málaga, y lo sé desde hace varias semanas. Estuve a punto de escribirlo en este blog, pero no encontraba el modo de abordar el tema. Así que hoy me ha dado el punto y lo cuento: A principios de año, entre las gestiones que hice cuando me cambié de sucursal bancaria agregué una: Me he hecho un seguro de muerte, de los prácticos tirando a baratitos, hay que ser sencillos así en la vida como en la, (otra?)

Por consiguiente tuve que ver documentos y formularios que son como un catálogo sobre el tema. La oferta sepulcral que vi era tentadora, o cuando menos deslumbrante, aquí uno puede elegir morirse con la categoría que jamás tuvo en vida. Elegir y pagar (en efectivo o por tarjeta), total si elegir tu funeral va a ser el último pedido que uno encargue, y en esta sociedad de la abundancia es como para tirar la casa por la ventana; el mercado de la muerte ofrece catafalcos de oro, acero, níquel, bronce, maderas nobles… Interiores acolchados en raso, seda, o damasco. Arreglos florales alegóricos. Capillas, iglesias, teatros, alguna catedral o hasta algún estadio si se negocia bien el precio de antemano. Limusinas fúnebres, coches de caballos blancos o negros a elegir, música de cámara, coro de cámara, o banda municipal previo aviso, y hasta plañideras gitanas contratadas por obra y servicio si hace falta.

No puedo jurar que así es como aparece en los papeles que firmé, gran parte he tenido que imaginármela. Es que a la persona encargada de leerme las opciones y rellenar los espacios en el documento impreso le da yuyu esa parte de su trabajo. Y entre la búsqueda de la opción más económica y las cosas que a uno le empiezan a pasar por la cabeza, esos flashes del futuro; nos vamos poniendo nerviosos y cada comentario nos provoca una risita asustona y flojindanga. Pero no te puedes reír, porque estás en el despacho de una sucursal bancaria, rellenando y firmando documentos, nada menos que con la señorita subdirectora, que es una profesional competente y una especie de ángel de la guarda de los dineros que nunca tengo. Y estás tratando un asunto de los más serios que se puedan tratar. Un asunto de vida o muerte. De containeres y cenizas que alguna vez habrá que dividir entre dos corazones y dos patios.

Mientras, pago el derecho al pataleo de vivir, a imaginar que alguna vez, antes de irme, podré sembrar algo mío en mi patio cubano o en uno andaluz como ese de la foto. Crear y conservar mientras se pueda un lugar estupendo para sentarme con los amigos a coger fresco, beber y reírnos de las parcas y sus lujos, y celebrar días como hoy en que la tierra anuncia que resucita.

domingo, 14 de marzo de 2010

Vámonos de paseo

Hoy no tengo ganas de escribir. Así que cuento (con/de) estas imágenes del martes 9, atardeciendo. Marzo da una tregua.

lunes, 1 de marzo de 2010

De bozales y pistolas

Va esta entrada de hoy.


El bozal.
Nos ha costado sólo 2 euros. Más otros 150 en factura de veterinario. El bozal es para La Rubia, la perra de mi hijo que vino con él cuando mi hijo se mudó para esta casa.
Sabía que en algún momento iba a escribir sobre ella en este blog. Se ha incorporado a la vida aquí, y a mis paseos con Simbad. Por las mañanas voy por la acera con dos remolcadores. Hacemos unos paseos chulísimos, por todo el puerto hasta la Malagueta. Ver correr una podenca egipcia por la arena de una playa es ver la alegría y la elegancia sobre cuatro patas. Y La Rubia (que en realidad es morena, canela clara) parece una perra de diseño art noveau. Y tiene los ojos verdes.
Y es una petarda de cuidado con alma de vagabunda y cara de muerta de hambre. Es flaca y elástica, parece que va montada en cuatro varillas olfateando el mínimo rastro de comida, mendruguitos, trozos de bocadillos, caramelos, lo que pille. Cualquiera pensaría que la maltratamos y olvidamos darle de comer. Come como un hombre, como su dueño. Come la misma cantidad y más que Simbad, que es un perro de 40 kilos. Ella pesa 17.
En la playa vi que también le gustan las plumas de gaviota. Tenía que vigilarla y regañarla, le ha robado carnadas un par de veces a los pescadores de orilla. ¿Ustedes han visto esos segundos antes de cuando sueltan a los galgos en los canódromos? Son puro nervio, temblores y tensión. La Rubia ve la playa y se vuelve loca. Hay que soltarla. Tiene sólo dos años y muchos días continuos de lluvia y frío almacenada en casa. Le quito la cadena. Sale a toda pastilla volando bajito como si flotara a ras de la arena. Si es verdad que alcanzan los 40 kilómetros por hora no me extraña que en diez segundos se ponga a casa del carajo de distancia de mí. Corre, corre y se revuelca, salta por encima de cualquier obstáculo, baja hasta el agua y corre por el borde y a cada rato se para a inspeccionar para ver si hay algo de comer por los alrededores.
La llamo y viene. Tosiendo. Y con un hilo de pescar colgándole de la comisura de la boca. Se ha tragado un anzuelo. Saco el teléfono móvil y llamo a Gonzalo para que avise a Randy. Nos espera una noche movidita.
El anzuelo está ahora en un bote de plástico. 150 euros en estos tiempos, por un anzuelo…bien podríamos enchaparlo en oro. Y encima respiramos aliviados y felices de que a La Rubia no hubo necesidad de abrirla en canal para sacárselo como amenazaban las radiografías, el anzuelo atascado cerca del esófago. Y no hubo que hacer una operación nocturna con tarifa de emergencia. Aunque de todos modos tuvieron que anestesiarla para poder ponerle unos dilatadores en la boca y la tráquea con una lucecita y utilizar unas pinzas largas. En fin, que dos días después la flaca estaba como siempre, estupenda y hambrienta.
Junto con el saco de pienso de 20 kilos llegaron los bozales.
Y mis remordimientos, que descargo en este blog. Yo defensor de todas las libertades, incluidas las de palabra y movimiento, pongo bozales a mis perros para defenderlos del mal, creo.


La pistola
Es de plástico, de fabricación china; de juguete. Es como intergaláctica, podría usarse en alguna película de Terminator o Robocop.
La tengo desde hace tiempo. Estaba destinada a algún niño de la escuela de educación especial Celia Sánchez, en San José, mi pueblo de Cuba. Desde hace años, cada vez que he podido he sido una especie de padrino ocasional de ese centro para niños especiales que tienen dificultades visuales o auditivas. Es una actividad de carácter privado y hasta ahora bastante anónima que he hecho, hago y seguiré haciendo, gobierne quien gobierne, porque en mi país se me conoció como escritor y guionista de obras para niños, porque la carrera que estudié para la profesión que ejerzo fue licenciatura en pedagogía y porque nací en San José y quienes trabajan en esas escuelitas enseñaron y enseñan a leer y a escribir a nuestros hijos. Y esos niños además tienen dificultades añadidas a las de vivir en Cuba.
Conozco por experiencia la agonía y el agobio de trabajar con poco o sin ningún material escolar. En nuestros viajes a Cuba intentamos llevar al menos bolígrafos, gomas de borrar, cuadernos, y algún juguete a ser posible. He tenido bolsas y cajas con lápices y cosas para mandar a esa escuelita dando vueltas en mis mudanzas y cambios de casas. A veces he conseguido que alguien lleve algo. El material que reúno proviene de regalos y donaciones.
Y esa pistola lleva tiempo de cajón en cajón, porque nunca me he decidido a enviarla. ¿Para que acabe en las manos de quién, de cuál niño? ¿Qué hago con ella, se la doy al hijo de algún amigo, al morito de la tienda de la esquina, la dejo como un merengue a la puerta de un colegio y me voy corriendo?
Este fin de semana estoy de limpieza general, cambios y acomodos en mi habitación. Al abrir una caja ahí estaba otra vez la pistolita en su estuche de celofán sin estrenar.
Esta noche he tomado una decisión. Escribir esta nota, y tirar el juguete al contenedor de plásticos. A ver si lo reciclan en otra cosa, en una maceta, una cuchara, alguna pieza para fabricar un telescopio…